Alberto Chavarro Díaz te ha invitado al evento "Amplían plazo para inscripción de cédulas "...

>> martes 10 de noviembre de 2009

Alberto te ha invitado hoy a "Amplían plazo para inscripción de cédulas ".

Evento: Amplían plazo para inscripción de cédulas
Qué es: Protesta
Inicio: Hoy, 10 de noviembre a las 0:00
Finalización: Viernes, 13 de noviembre a las 17:00
Dónde: colombianos que viven en el exterior

Para ver más detalles y responder a la invitación, sigue este enlace:
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Gracias,
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Gustavo Petro, Presidente

>> lunes 28 de septiembre de 2009




Gustavo Petro, Presidente


Ganó el trabajo de campo, perdió la excesiva confianza y quedó en deuda un Partido que aspira a gobernar. Opiniones para un balance sobre la consulta del domingo 26 de septiembre.



Mauricio Rodríguez Amaya

El 1 de marzo de 2009 Gustavo Petro prometió que sería candidato de una gran alianza en defensa de la Constitución del 91, propuso quitarle el Estado a las mafias, imponer lo social sobre el mercado y recuperar la democracia sobre la seguridad. Petro aceptó ir a la consulta del Polo a sabiendas que la gran mayoría de los parlamentarios y parlamentarias respaldaban a Carlos Gaviria; el Polo (de Gaviria) aceptó el reto de someterse a una consulta abierta; ambas decisiones resultaron ser altamente beneficiosas tanto para el Polo como para el País, primero porque el Polo demostró que es más que su propia maquinaria y segundo, porque la opinión expresada en los votos del domingo implica una discusión profunda al interior del partido y en la izquierda colombiana sobre métodos y contenidos.




Carlos Gaviria es un hombre insigne por su coherencia, ejemplar por su sabiduría y un referente de honestidad para un país en donde los subsidios se entregan a los ricos y donde a los pobres se les asesina y luego se les coloca el camuflado. Pero Gaviria no logró eludir la imagen que a su alrededor se fue construyendo, principalmente por su excesivo entusiasmo con el sectarismo del MOIR y en gran parte por el exceso de confianza en su triunfo. Sus problemas empezaron el mismo día del congreso; ese día, sus más cercanos seguidores lo convencieron de ser candidato presidencial y aceptar reelegirse en la presidencia del Polo. Luego en el reparto de la burocracia, el sector de Petro tuvo que ver los toros desde la barrera.




Petro aceptó ir a la consulta, a pesar que en el Polo se daba como descontada su derrota; Gaviria fue a la consulta con las encuestas y la burocracia a su favor. Ambas perdieron y Petro ganó para demostrar que en la política nada está escrito. Petro ganó porque hizo una campaña de puerta a puerta, municipio por municipio; una campaña de campo le permitió a Gustavo Petro persuadir a miles de colombianos de ir a las urnas para apoyarlo. Petro tenía claro que cada paso era una ganancia, que cada voto era uno más en el reducido campo de posibilidades que deja una campaña en negativo, tal y como llaman los expertos a este tipo de estrategia. En el campo de Gaviria, todos se sentían ganadores, un ambiente de triunfalismo absorbió a los estrategas y bajaron la guardia.




Con el resultado ganó el trabajo de campo, ese que el Polo debe hacer todos los días, en un país embrujado por las migajas que caen de la mesa en algún consejo comunitario y por la propaganda oficial de los grandes medios que pretenden mantener en el poder al capo que los manda. Ganó la estrategia de Petro de no darse por perdido un solo instante, a pesar de encuestas y declaraciones casi que oficiales. Por el otro lado, perdió el exceso de confianza, el triunfalismo y esa pretenciosa postura que hace de ciertos caudillos de la izquierda cargar con el hálito de la verdad revelada; Gaviria no es triunfalista, puedo dar fe de ello, no cree en mesianismos, pero en su campaña sí triunfó la arrogancia que da la certeza en el triunfo seguro y la despreocupación por lo poco, cuando se tiene por asegurado lo mucho.

Pero la deuda de ayer la dejó el Polo, pues la votación general es baja para un partido que sabe que su reto consiste en cambiar la historia política de Colombia. Las maquinarias internas del partido vieron la consulta como asunto de trámite, algunos más y otros menos, pero todos al fin y al cabo no entusiasmaron lo suficiente a las bases para hacer de la consulta una ruptura y un éxito. El Polo desaprovechó la consulta para anotarse un triunfo electoral, más allá del candidato. La estrategia fue insuficiente para lograr una participación mayor el pasado domingo.

Falta entusiasmo en un partido que sabe que cualquier esfuerzo para ganarle terreno al unanimismo uribista es un triunfo necesario en la batalla por la democracia. Faltaron ganas, las ganas de otros años, cuando todos sabíamos que cada voto era imprescindible para crecer como proyecto. Si el Polo aspira seriamente a ser gobierno debe recuperar, el anhelo de la voluntad de un país cansado de promesas infames, desfalcos del fisco sin perdón ni olvido y muertes por doquier a nombre de la dictadura que se impone. El Reto del Polo, no solo el de Petro, será buscar en dónde están los millones de colombianos y colombianas que no creemos en la dictadura como forma de gobierno, ni en el plebiscito presidencial con máscara de referendo, ni en el pillaje de lujo de ministros y exministros, ni en la guerra contra todo aquel que opine distinto al ABC que impone la oficialidad armada y mediática. El reto es el gobierno, y eso se consigue concitando las ganas y los votos por un país distinto, justo y democrático.

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La babas de Carlos Gaviria. Por Antonio Caballero

>> viernes 11 de septiembre de 2009


 



Las babas de Gaviria    
 
Con un programa antiuribista, y un candidato de unidad, el Polo sería capaz no sólo de pasar a la segunda vuelta, sino incluso de quedar de primero en la primera.
 
Por: Antonio Caballero
Tomado de Semana/1 de marzo/2009

 

Dijo Carlos Gaviria en la inauguración del congreso del Polo que este tiene muchos "dirigentes idóneos" que además están "deseosos de enarbolar con dignidad nuestra bandera". Traduzco al lenguaje llano: que quieren ser candidatos presidenciales. El problema es justamente que están demasiados deseosos: quieren serlo a cualquier precio.A cualquier costo para el Polo, y para lo que el Polo aspira a representar: la esperanza de un cambio en el manejo político, económico y social de este país anquilosado y deshecho, ahogado en la miseria y en la sangre.

Pero tienen razón los llamados "radicales" o "extremistas" del Polo, así llamados para desacreditarlos presentándolos como locos sectarios. Lo que son es coherentes. El Polo no tiene sentido si es sólo para hacer uribismo sin Uribe; uribismo en alianza con sectores o personajes políticos cuya única discrepancia con el caudillo estriba en que no aprueban la perpetuación de su persona en la Presidencia de la República, al tiempo que comparten todos sus principios: la seguridad democrática, la confianza inversionista, la cohesión social (de todas hay que decir "así llamadas": pues rara vez la práctica habrá sido tan contraria a la teoría como bajo Álvaro Uribe). Que comparten, pues, la guerra a muerte, la entrega del país a las multinacionales y la polarización de la población entre "colombianos de bien" y "terroristas". Esa alianza contra natura, destructiva hasta para ellos mismos es la que proponen "dirigentes idóneos" como Gustavo Petro o Lucho Garzón. Porque ¿cree alguien de verdad -empezando por ellos mismos, por muy cegados de amor propio que están- que sus posibles aliados electorales los van a escoger como sus candidatos presidenciales? A lo sumo les darán algún cargo en Coldeportes o una embajada en la FAO. ¿Con eso se conforma su ambición?

Candidaturas presidenciales. Mucho me he burlado yo de la obsesión monomaníaca de los colombianos con el simple juego de los cálculos electorales. Pero es un hecho que en Colombia la acción política de las personas o de los partidos forzosamente pasa por ahí: casi no hay otros ámbitos. De manera que lo que se discute ahora en el Polo es eso: las elecciones presidenciales del año 2010.

Hay dos posibilidades: que Álvaro Uribe aspire a una segunda reelección y sea el candidato del uribismo, o que no.

Si lo es (como estoy seguro de que lo será, torciéndole una vez más, en medio de grandes aplausos, el pescuezo a la Constitución) ganará las elecciones, y una vez más en la primera vuelta. Porque aunque en su segundo período ha gobernado incluso peor que en el primero (salvo para sus amigos y para las multinacionales), este sigue siendo un país amedrentado y fácilmente manipulable por el poder. En ese caso, el Polo debe ir a esa primera vuelta solo, con su propio programa y su propio candidato, para no confundirse en la inevitable derrota con unos aliados igualmente derrotados a los que les habrá entregado su personalidad y sus principios, a cambio de nada. O sí: a cambio de su propia evaporación.

Si Uribe no es candidato (posibilidad remota, pero posible), habrá una segunda vuelta electoral. Pues no es verosímil que ninguno de los sargentos de Uribe, aún con su bendición explícita, sea capaz de ganar en la primera, en el supuesto, ya bastante improbable, de que el uribismo sin Uribe conserve su unidad. También en ese caso el Polo debe presentarse a la primera vuelta con su propio programa, distinto y obviamente contrario al de los uribistas, al de los conservadores, al de los liberales-neoliberales. Un programa que fue muy bien esbozado por Carlos Gaviria en su discurso inaugural del Congreso: cambio de modelo económico (no el neoliberalismo de todos los demás); reforma al campo (o sea, reforma a la contrarreforma agraria de los narcos y los paras); impuestos a los ricos (en vez de las actuales subvenciones); política favorable al empleo (y no, como ahora, al aumento del desempleo); seguridad ciudadana respetuosa de los Derechos Humanos (sin falsos positivos) y acompañada de la búsqueda de salidas políticas (y no sólo militares) al conflicto armado; y recuperación de la soberanía del Estado "enajenada sin escrúpulos por el proyecto del doctor Uribe" (y no sólo por él: por todos sus predecesores desde López Michelsen, por lo menos). El Polo, digo, debe presentarse con un programa como ese. Y con su propio candidato. El cual, me parece a mí, no puede ser sino Carlos Gaviria.

No por los tan mentados 2.600.000 votos que su candidatura obtuvo en 2006, que en realidad no eran suyos, y ni siquiera del Polo, sino del antiuribismo (frente a los abrumadores siete millones y medio que respaldaron al propio Uribe). Sino porque el único antiuribismo serio, hoy como entonces, es el que representa el Polo: los demás, repito, son uribismos sin Uribe. Y el único candidato capaz de mantener la unidad del Polo es Gaviria: todos los demás posibles candidatos, por idóneos que sean, son garantía de división. La unidad del Polo está pegada con babas, de acuerdo: el Polo está hoy tan dividido como cuando se unió. Pero las babas de Carlos Gaviria son las únicas que, por lo visto, pegan algo. Con un programa antiuribista, y un candidato de unidad, el Polo sería capaz no sólo de pasar a la segunda vuelta, sino incluso de quedar de primero en la primera.

Y entonces sí sería la hora de hablar de alianzas.



--
Juan Carlos Albarracín Gallego
3202591001 / 3016014024
Neiva - Huila



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FERIA LOCAL DE TEUSAQUILLO

>> lunes 31 de agosto de 2009

Invitación

 

La Dirección Local de Educación de Teusaquillo

La Alcaldía Local de Teusaquillo

y la Secretaría de Educación Distrital

 

Tiene el gusto de invitarlos e invitarlas a participar activamente en la

 

FERIA PEDAGÓGICA DE TEUSAQUILLO

Septiembre 4 de 2009

triángulo del Parque Simón Bolívar

(Esquina de la Calle 53 con Carrera 68)

8:00a.m. a 5:00p.m.

 

 

 Mayores informes

Dirección local de Educación

Carrera 27A No. 40A-28

Tels: 2442657

http://cadel.redp.edu.co/teusaquillo

cadel13@redp.edu.co

mauro_rodriguez1@yahoo.com

 

 

 

 




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Causas y desmemorias I

>> miércoles 17 de junio de 2009

Causas y desmemorias I



almaro





Pasábamos horas conversando sobre todos los temas que se nos ocurrían al mismo tiempo. De vez en cuando volvíamos sobre el más importante para darle término o una nueva ronda. Y luego había silencios profanos hasta un beso, o muchos besos y una caricia o varios mimos. Y una sonrisa y un hechizo. Pasábamos horas enteras haciéndonos saber qué tanto nos podíamos amar. Nunca supimos cuánto, pero teníamos una certeza profunda en esa incertidumbre que nos producíamos el uno junto al otro. Nunca nos juramos nada, pero nuestros ojos se necesitaban para ver la vida de los colores de la ridiculez, la bobería y la profundidad que da el amor para mirar. Nunca nos dijimos esta sí es la historia, pero tejimos tan delicadamente cada punto, cada coma, cada canción y cada beso, que nunca dejaremos de volver sobre el tupido trazo que dejamos en algún lugar, cuando era menester que se acabara. Jamás se nos ocurrió pensar en el futuro, pero ella era la ventana por donde van los vientos y las luces traen los últimos consejos. Yo fui su compañía silenciosa muchas veces, su compulsivo fotógrafo, su amante en el silencio de la calle abierta y en la clandestinidad a la que recurren todos los amantes. Nunca fuimos amantes, ni novios, ni gozamos de ningún título honorífico el uno para el otro; pero éramos la cara para el sello, la mano para el lápiz, el calor y la hoguera, la noche para el día, la brújula del barco, el candil y la noche, el frio que no se aguanta sin su madrugada.



Debo aclarar que al principio, por razones traídas de la propia experiencia, nunca me hice planes más lejanos que la próxima noche o el almuerzo a las carreras de las horas contadas. Y que más de una vez pensé hacerme el loco para no pasarme por sus ojos un ratito. Sacarle el cuerpo en franca forma. Pero ella me iba atrayendo como el imán al clavo, el chicle a la suela, el vapor al vaso con sus hielos. Nos fuimos haciendo necesarios, socios, camaradas, amigos, el uno era en muchas cosas la razón del otro, la tarea del otro, el sueño del otro y de la otra. Nos hicimos tan juntos que el día no pasaba sin saber del otro y de la otra. Nos pensábamos al mismo tiempo. No miento, en más de una ocasión sonaba el teléfono al tiempo que mis pensamientos la buscaban en algún recuerdo para ver su boca o su mirada.



Tuvimos que reconocer que el amor, tan sigiloso y pervertido, nos había hecho un encierro de corrida de feria; clavados a las banderillas del deseo y amarrados al burladero de la vida, vino el amor para hacerse con nosotros, burlarse de nosotros, complacerse con la angustia de dos seres inconclusos y confiados. La amé, no hay la menor duda. Ella llenó todo lo bello y lo feo. A lo bello le dio sentido y a lo feo no le dio importancia. Ella se llenó de mí al tiempo en que era necesario atragantarme de cada uno de sus poros, sus cabellos, sus muslos, sus pupilas, sus dientes. Y ella me amó, también estoy seguro, fue un amor fugaz, pudo pasar más rápido que el mío, pero me amó con la locura del amor primero, con la sospecha del amor perdido y con la calma del amor amado.



El día que más me amaba, ese mismo día, tomó las maletas y se fue. Extraño, no lo dudo. Pues había aprendido de la vida que nos vamos cuando se nos acaba el amor o cuando hemos agotado la fuente de la fulana que nos deja solos. Pero aquí no. Me amaba tanto el día que se fue, que yo no supe si llorar o alegrarme. Llorar porque el amor hacía de nuevo de las suyas en este corazón de pérdidas en rojo. O alegrarme porque no se quedaba para un ocaso de trágicos finales. Se iba amándome, y era extraño no saber que se hace en estos casos. Al fin, lloré, no crean otra cosa. Lloré por ella una noche entera, empecé a escribir esta breve historia y me prometí como siempre no olvidar terminarla.


Después de mucho tiempo vinieron a mí estas notas, por esas cosas de revolcar entre olvidos o recuerdos mal guardados. Las leí varias veces, corregí algunas ortográficas señales de la falta de oficio y disciplina. Y cerré el círculo. Me gusto la idea de escribir de esta forma, así que volveré sobre otras historias inconclusas para intentar traerlas al presente con la frescura del dolor sellado o la agonía del deber que no cumplimos. Veremos qué pasa con el resto, por ahora disfruten si desean está página inútil.







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Con Mario vino el amor

>> domingo 17 de mayo de 2009


Mauricio Rodríguez Amaya


www.bajolamole.blogspot.com


No habíamos terminado el colegio, éramos muy jóvenes y la esperanza en un mundo diferente, nos exigía larguísimas jornadas de bregas y refriegas de las cuales, cansados, salíamos dichosos por el deber cumplido. Gabriel era el jefe, de hecho lo fue durante muchos años. Pedrito era el más nuevo, no llevaba más que unos pocos meses en la casa de barro y teja rústica desde donde veíamos pasar la vida haciendo de a poquitos la revolución o por lo menos su promesa. De vez en cuando venían Jorge, o Gerardo o el poeta. Pero cualquiera que fuera la circunstancia había solo uno que no faltaba a las jornadas que proseguían al café de la tarde, o a una cerveza, cuando alguno de nosotros ponía sus restos para elevar el ánimo de todos: Mario. Mario era el único que no faltaba.


Y las jornadas comenzaban a las seis o seis y media. Nos instalábamos primero en la oficina de atrás, la que el Partido nos había dejado, con el fin de que nadie viera el desorden de libros y papeles que hacían invisibles los escritorios de madera rústica y las sillas de lata; y resueltos a innovar en nuestros liminares conocimientos sobre poesía, abríamos primero el Inventario Uno. Gabriel cargaba casi a diario un volumen antiquísimo y rugoso por las puntas, amarillento y víctima entre páginas de manchas inocultables de vino, lágrimas y asaltos; casi todas las hojas tenían siquiera una anotación o un asterisco. Claro que habían algunas que doblaban la demanda y exigían aún mayores marcas; esas eran las del libro, porque los poemas del primer inventario nos habían traído también en amor a la vida, a las muchachas, a la lucha, a la esperanza, y esas manchitas que los versos de Mario produjeron en nuestras conciencias y en nuestros corazones ya no podrán borrarse ni evadirse cuando tengamos la oportunidad de contar alguna historia.


De la selección de los clásicos, los históricos, los que nunca fallaban (y aún no fallan) íbamos a los que no habíamos leído o habíamos dejado pasar para que maduraran su propio tiempo. Cada uno cogía el librito, buscaba una palabra clave, una intuición, una figura que le permitiera leerlo a los demás. Claro que otros poetas nos acompañaban; Walt Whitman, por ejemplo, Aurelio Arturo, y vez en cuando nos arriesgábamos a leerle a los demás nuestros últimos intentos de poesía o de prosa, según el autor o su estilo.


Pero Mario era el único que no faltaba; crecimos con él, amamos con él, y gracias a él. Algunos de esos amores inolvidables nacieron precisamente en esas noches: cuando las oficinas de adelante se quedaban sin presencia de los camaradas de la dirección regional; nos acomodábamos al lado de los dos teléfonos de la oficina principal (la del secretario general, por supuesto). Nos dábamos la maña de aventurar las puertas para poder entrar a pesar de la explícita prohibición de utilizar las líneas telefónicas en horas de la noche, salvo situaciones excepcionales, con el propósito de contribuir colectivamente a proteger las finanzas del partido. Y echábamos mano de cuadernos, directorios, servilletas conspicuas, o donde hubiéramos guardado los teléfonos de aquellas niñas a las cuales teníamos el deseo y el afán de conocer, de echarle flores, de enamorar despacio pero efectivamente, (como toda revolución que se respete). Y ella, al otro lado de la línea, sentía al principio un circunstancial interés en lo que vendría, a pesar de la extrañeza, luego se iba acomodando a la solemnidad del poema que leíamos con la mejor voz, la pronunciación adecuada y el tono seductor de aquellos años. Ella, muchas veces no decía nada al mismo instante, en otras, lográbamos escuchar un suspiro profundo inocultable a pesar de la línea telefónica. Y claro, otras colgaban antes de construir el puente indestructible.


Grandes amores vinieron con Mario, gracias a Mario. A pesar de nuestros recortados recursos financieros, habíamos encontrado otra forma de ir directo al alma y a las sienes. Fue una época maravillosa; a veces nos daban las doce o el nuevo día en medio de poemas y llamadas, sueños de amores y también desventuras. También iba Mario con nosotros a las reuniones semanales de Los Comunes o a los recitales improvisados en el mirador de Cristo Rey, o a las izadas de bandera en nuestros colegios, o a los concursos de poesía, o a la radio, o sencillamente a nuestras almohadas hasta quedar vencidos en alguna página que cargaría con nosotros por largas horas durante la noche.


Durante mucho tiempo comentamos con Gabriel que debíamos conocer a Mario. Nunca pudimos en persona. Sin embargo, en mi caso, me he recorrido sus libros, su poesía, su prosa, sus propios amores y sus desamparos. Ha muerto Mario y esto que él debió escucharlo en carne propia, lo escribo ahora para que todos los que le debemos algo a Benedetti, nos demos la tarea de recordarlo siempre, de enseñarlo, de llevarlo a la mano, pues nunca se sabe cuando se requiera ese poema necesario.


Como dijo el Poeta, Eso dicen/Que al cabo de diez años/Todo ha cambiado/allá. Y es cierto. Las cosas han cambiado tanto que los recuerdos se confunden en fechas y detalles; pero no se me olvidarán aquellas noches, en medio del cansancio o el calor imposible, encerrados en la casa de barro cocido, aprendiendo a descifrar la vida, acompañados del mejor maestro: Mario Benedetti.






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Herejías sobre el dogma del Desarrollo: 50 años del BID

>> viernes 27 de marzo de 2009


Mauricio Rodríguez Amaya


www.bajolamole.blogspot.com



Los bancos entienden el desarrollo según la cantidad de dinero por los intereses de los préstamos, cada colombiano le debe a la banca internacional 1200 dolares al momento de nacer

El BID (Banco Interamericano de Desarrollo) se presenta como "la principal fuente de financiamiento y pericia multilateral para el desarrollo económico, social e institucional sostenible de América Latina y el Caribe"[i], desde su fundación en 1959 a instancias de la Organización de Estados Americanos -OEA-. Esta cincuentenaria organización en la práctica actúa como una estructura comercial y crediticia que denominan "El Grupo BID" integrado por el Banco Interamericano de Desarrollo, que ya habíamos mencionado, la Corporación Interamericana de Inversiones (CII), quien tiene la función de apoyar las iniciativas referidas a la pequeña y media empresa y el Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN), que se encarga de promover el "crecimiento del sector privado mediante donaciones e inversiones, con énfasis en la microempresa."[ii].

El BID, como instancia de crédito multilateral y público funciona bajos los dogmas propios del modelo de financiarización de las economías pobres. conceptos como Desarrollo mediante el crédito, reducción de la pobreza mediante la asistencia social y competitividad sobre la base de el libre comercio y el fortalecimiento del sector privado, son principios incuestionables de la actividad de este banco. Por esta razón nos parece importante apuntar algunas críticas a los dogmas que soportan su actividad para darle paso a propuestas desde las heregías contra-hegemónicas que hoy pululan y caminan por todo el continente.

1. El dogma del desarrollo mediante el crédito solo le sirve a los que cobran los intereses. América latina es una de las regiones más endeudadas con las entidades financieras internacionales; la deuda colombiana ha crecido más de ocho veces en 20 años , y las condiciones impuestas por los prestamistas han conducido a mermar la capacidad productiva nacional. En solo 20 años, el país perdió el 50% de su infraestructura industrial tanto pública como privada. Las importaciones de alimentos se han incrementado en un 200% en el mismo periodo, y el mercado laboral se ha constreñido al punto de volver los salarios miserables y la contratación preferiblemente flexible. Vivir del crédito, implica sacrificar renglones estratégicos de la producción para satisfacer condiciones del préstamo o para aportar pagos de intereses de deuda, lo cual constituye un inocultable contrasentido a cualquier teoría del desarrollo.

"Mire el Desarrollo de Colombia a través de Medellín": BID

2. La deuda privada crece tan aceleradamente como la pública y los pagos de intereses corren la misma suerte, con la diferencia que en países como Colombia es el Estado el que en casos graves asume el pago de la primera, cargándole al país las responsabilidades crediticias de pequeños grupos de empresarios. De esta manera se democratizan los riesgos y las pérdidas pero se privatizan las ganancias. En Colombia el producto nacional bruto no ha dejado de crecer en los últimos años. Pero sobre la base de un profundo sacrificio de las condiciones de empleo, educación y seguridad social de los trabajadores. Tanto que los empresarios de sectores como la banca han logrado ganancias superiores al 300% por año, pero el salario mínimo no alcanza a subir el 10% anual. Esta inequidad es estimulada por la banca internacional o multilateral, pues es permisiva con los Estados que asumen esta posición paternalista con sus empresarios. Los bancos protegen el retorno del crédito, aún a costa de los enormes débitos sociales que esto trae.

3. No hay desarrollo en América Latina si no se combate la pobreza. Principio loable desde todo punto de vista, pero que para los bancos significa hacer que los pobres vivan de las migajas. El modelo de desarrollo sobre la base del crédito, no solo no combate la pobreza sino que contribuye a incrementarla. De dos maneras funciona el crecimiento de la pobreza: por un lado, la banca multilateral presta a los empresarios para el fortalecimiento de sus empresas, quienes desarrollan programas de "responsabilidad social empresarial" a donde van las migajas de su suculentos negocios –de paso se permiten eludir impuestos a nombre de sus programas de beneficencia-; por el otro lado, el estado garantiza políticas de protección a los empresarios y sus ganancias, promoviendo reformas laborales que hacen más precarias las condiciones del empleo. En Colombia los empresarios ganan por punta y punta. Con los programas de caridad o limosna amarran a los pobres a la puerta del botadero y por el otro, el estado consolida la pobreza prohibiendo a quien trabaja tener derecho a un salario justo.

4. Pero esto no sucede con todo el que se llame empresario. Por supuesto que se trata de beneficio para los más grandes, es decir, para los más poquitos. Historia aparte sufren quienes en medio de miles de trabas y dificultades intentar consolidar una PYME o MIPYME; primero, las posibilidades de crédito internacional son casi inexistentes, el crédito interno los amarra a intereses impagables (la banca colombiana tiene la tasa de retorno financiero más alta del mundo), las responsabilidades fiscales son enormes y las posibilidades de competir son inexistentes a causa de un comercio global que trata como nacionales los productos extranjeros que las multinacionales se dan el gusto de vender a precios irrisorios. Los pequeños viven en condiciones ampliamente adversas, pues deben competir con la tendencia monopólica del mercado global, la falta de garantías para el juego limpio y las cargas de responsabilidad fiscal, que les impiden su crecimiento. Los grandes empresarios y las empresas multinacionales se llevan las ganancias a sus cuentas en el extranjero y pagan pírricas partidas fiscales. El pequeño empresario está dominado por la dictadura financiera nacional y sus posibilidades de desarrollo son casi inexistentes. Es otra manera de hacer que el pez grande se coma en bocanadas a los pequeños.

5. La competividad no es tan competitiva cuando se trata de afectar monopolios. La globalización financiera constituye una etapa de desarrollo del monopolio de los grandes contra la libre concurrencia de los pequeños. El discurso de la competitividad no es más que una argucia retórica para legitimar una competencia desleal en que los productores directos de nuestros países buscan desesperados parar la avalancha de productos baratos que entran por todas partes desde los mercados y maquilas globales. Por un lado los microempresarios, creen que el banco les prestará cuando sus papeles estén en forma, y para ello sacrifican puestos de trabajo y posibilidades de inversión. Los pulpos no necesitan hacer trampa, los beneficios arancelarios, las prerrogativas para su confianza inversionista, y las condiciones perversas de contratación flexible son suficientes para que sus negocios crezcan sin cortapisas. Ellos se quedan con los créditos directos y como si fuera poco, los aportes que deberían ir a las MIPYMES, también se quedan en sus bolsillos, gracias a fundaciones y fideicomisos, con los que se distribuirá la limosna a las muchedumbres. Es mejor controlar la competitividad que facilitar la libre concurrencia, al fin y al cabo los grandes monopolios son los únicos con capacidad de competir si a esta trampa de embudo se le puede llamar de esta manera.

6. Y qué pasa con los jóvenes? América Latina es un continente joven en términos generacionales. En Colombia, el 33% de la población es menor de 30 años. Pero de ellos y ellas, solo el 8% va a la universidad y solo se graduarán dos por cada mil. El 50% no tiene seguridad social y seguramente ninguno conseguirá pensionarse en treinta años; 80 de cada 100 no tiene trabajo y solo el 20% de los que lo consiguen lo hacen mediante formas laborales, el resto debe someterse al abuso, la sobre explotación y la contratación flexible. Pero no es un problema de los más pobres o los ignorantes. En Colombia, un médico (graduado) que trabaja para una EPS, recibe 200 pesos por paciente, y algunas prerrogativas adicionales si le evita la entidad la carga de pagar medicinas caras o servicios especializados. En Colombia no hay empleo para los jóvenes, sencillamente porque las empresas fueron cerradas, liquidadas o vendidas para pagar deuda externa pública o privada. En Colombia los jóvenes no tiene educación ni salud, porque los colegios, las universidades o los hospitales han sido cerrados, liquidados o vendidos para cumplir una de las condiciones del crédito externo más fulminantes contra nuestros pueblos: la reducción del tamaño del estado. El crédito externo nos amarra al dominio de los bancos y con ello a los designios de los pulpos multinacionales.



[i] Página Web Banco Interamericano de Desarrollo. http://www.iadb.org/aboutus/whoWeAre.cfm?lang=es.

[ii] Ib Idem. http://www.iadb.org/aboutus/whoWeAre.cfm?lang=es

[iii] Ib Idem. http://www.iadb.org/aboutus/VI/nonborrowing.cfm?lang=es




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